En las carreteras españolas los sistemas conven-
cionales de protección anti-salida o también conocidos
como guardarrailes, constan de dos partes, la parte
superior es una franja longitudinal de acero galvani-
zado, la segunda parte es un perfil de acero en forma
de I (perfil IPN) fijado en el suelo, que mantiene las
franjas longitudinales unidas entre sí.
Este sistema de protección fue ideado pensando
exclusivamente en vehículos de motor de 4 o más
ruedas, siendo eficaz para soportar el impacto directo
o indirecto del vehículo a unas velocidades determi-
nadas. Sin embargo para el caso de un vehículo de
dos ruedas, en el cuál la carrocería es el propio cuerpo
del ocupante, chocar contra este tipo de protecciones,
que actúan como cuchillas, provoca que el cuerpo
del motorista sufra consecuencias con frecuencia
fatales.
Existen distintas soluciones a instalar en las barre-
ras de seguridad, que se pueden agrupar en sistemas
puntuales o sistemas continuos (Orden Circular
18/2004). Los
sistemas puntuales
son aquellos que
se disponen de manera puntual alrededor del poste,
elemento de anclaje o de conexión de la barrera de
seguridad, con el objeto de disminuir la severidad del
impacto directo del motociclista contra dicho poste.
Estos sistemas solamente se deben utilizar con
carácter excepcional y siempre que se justifique, ya
que la protección que ofrece es realmente muy
reducida. Los
sistemas continuos
son aquellos que
se disponen de manera continua a lo largo de la barrera,
funcionan conteniendo y redireccionando el cuerpo
del motociclista durante el impacto y su eficacia es
notablemente superior a la de los sistemas puntuales.
Por lo tanto, se plantea la sustitución de las tradi-
cionales barreras metálicas de seguridad por otras que
protejan mejor el cuerpo del motorista en caso de
accidente. Los objetivos que se pretenden conseguir
con la instalación de nuevas barreras es que impidan
las salidas de vía, que recojan suavemente al
motorista, que protejan contra los postes y que no
reboten al motorista hacia la calzada. Estos objetivos
se consiguen mediante el sistema de doble barrera,
en las que una segunda barrera inferior añadida a la
habitual, tapa el vano y cubre los postes, evitando
así el impacto violento contra el perfil vertical.
¿Qué establece la normativa con respecto a los
guardarrailes?
Hasta el año 2004, la construcción y manteni-
miento de los sistemas de contención de vehículos
se han venido realizando de acuerdo con la Orden
Circular 321/95 T y P y la Orden Circular 6/2001. La
primera "recomienda" la sustitución de los postes con
sección en "I" (perfil IPN) por la de otros de sección
en "C" con cantos redondeados. A subrayar lo de
"recomendación", ya que esta medida sólo se lleva a
cabo en las infraestructuras de nueva construcción,
es decir, que en los tramos antiguos no se sustituyen
los postes. A partir de la aprobación de la Orden
Circular 6/2001, en todas las reposiciones y en las
infraestructuras de nueva construcción solamente se
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Nº 36 - Abril / Junio 2008
Mientras que las cifras de siniestralidad
viaria descienden de forma acusada en el conjunto
del parque de vehículos, el número de motociclistas
muertos en carretera ha experimentado en los
últimos años un fuerte incremento. Fijándonos en
el año 2007, ese aumento superó el 30% respecto
al año anterior. Sólo en julio del año pasado se
produjeron en este colectivo un 58% más de vícti-
mas mortales que en el mismo mes del año 2006.
La gravedad que reflejan las cifras de siniestralidad
de motocicletas ha llevado a reflexionar sobre la
problemática que suponen las barreras metálicas
tradicionales.
Ana L. Olona
Seguridad vial
Barreras de protección menos agresivas