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Nº 48 - Abril / Junio 2011
Carrocería y pintura
Protección anticorrosiva de la carrocería
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La diferencia que presenta el cinc en el modo
de protección respecto a los otros sistemas enunciados,
estriba en que el cinc verdaderamente protege y no
previene. El cinc se caracteriza por ser más activo
frente a la oxidación que el hierro, y por formar una
película de oxido fuertemente adherida que retrasa
la oxidación. En el caso de que fallen los sistemas de
pintado y cataforesis, o los sistemas de sellado, comen-
zará de forma inevitable la oxidación del cinc, pero
llegará un momento en que se detendrá. Al ser el galva-
nizado un recubrimiento que se aplica a la chapa antes
de soldar las diferentes piezas de la carrocería, queda
asegurado que el recubrimiento de cinc se encuentra
en todos los intersticios de la misma.
Pero ¿qué sucede si resulta dañado el recubri-
miento de cinc, por ejemplo con un arañazo o con
el impacto de una piedra? Al ser el cinc más reactivo,
si el agente oxidante alcanza la zona dañada, se
produce en primer lugar la corrosión del cinc, perma-
neciendo el acero intacto. Por ello se denomina al
recubrimiento de cinc recubrimiento de sacrificio,
puesto que el cinc se “sacrifica” en favor del acero.
La protección que presenta un recubrimiento de cinc
está ligada directamente a la cantidad de cinc
disponible, en concreto al espesor del recubrimiento.
Cuando el cinc se agote comenzará la oxidación del
acero.
A los recambios utilizados en la reparación de
la carrocería y certificados,
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les exige
las mismas características anticorrosivas que presenta
el vehículo. En el caso de recambios de chapa, la
calidad de un recubrimiento se mide por el tiempo
que tarda en empezar a oxidarse el acero, momento
claramente visible por la aparición de oxido de color
rojo. En el caso de recubrimientos protectores basados
en pinturas o cataforesis se comprueba con que veloci-
dad avanza la corrosión bajo el recubrimiento, y en
el caso de piezas con recubrimiento de cinc se
comprueba durante cuanto tiempo protege el galva-
nizado, momento que igualmente se detecta por la
aparición de óxido de color rojo.
Las pruebas se hacen introduciendo muestras de
las piezas en una cámara en la que se recrea una
niebla artificial con un alto contenido en sal, de modo
que se acelere el proceso de corrosión.
Además de la resistencia a la corrosión que
presentan los recubrimientos, se comprueba que toda
la pieza disponga del recubrimiento protector. Se
verifica su espesor, adherencia y su dureza si es necesa-
rio. Se comprueba la calidad y cantidad de los sellantes
utilizados en las uniones, y la ubicación de orificios
de drenaje para evitar la acumulación de humedades.
Se comprueba la protección anticorrosiva de los
accesorios que pueda incluir la pieza, tornillos,
grapas, …
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no escatima esfuerzos en la
verificación de la calidad de los recambios certificados,
y máxime cuando se trata de un aspecto tan
importante como la corrosión, cuyos efectos tardan
en manifestarse pudiendo dar lugar a reclamaciones.
La utilización de recambios certificados en la repara-
ción del automóvil asegura que el recambio dispone,
cuando menos, de los mismos sistemas de protección
anticorrosiva que la pieza a la que sustituye. Una
reparación de calidad exige recambios de calidad, y
la utilización de recambios certificados permite
mantener la garantía anticorrosiva inicial del vehículo,
aumentando la confianza del usuario hacia el
taller.
C
En las pruebas de las piezas galvanizadas, el
nivel de protección se mide por el tiempo que
tarda en aparecer la corrosión roja.
Esquema de protección del recubrimiento de cinc.