Página 10 - Comforp, cesvimap revista 70

Versión de HTML Básico

El granizo es un fenómeno atmosférico poco
habitual, debido a las condiciones
especiales que requiere su formación. Es un
tipo de precipitación formada por partículas
irregulares de hielo; se origina en el seno
de tormentas intensas en las que las gotas
de agua sobreenfriadas, líquidas pero a
temperaturas por debajo de su punto
normal de congelación (0ºC) chocan en la
nube contra otras partículas heladas,
pudiendo cristalizar sin dificultad y
congelándose rápidamente a su alrededor.
Las gotas de agua sobreenfriada
ascienden por la potencia de las corrientes
de aire ascendente internas de la nube;
este proceso puede repetirse varias veces,
provocando un aumento del tamaño del
granizo, hasta que su peso es incontenible,
por lo que no puede permanecer más
tiempo en suspensión y cae.
Las bolas de granizo suelen ser pequeñas,
con un diámetro promedio de entre 5 y
50 mm; sin embargo, de vez en cuando se
originan bolas mucho mayores, de varios
centímetros de diámetro, debido a que en
la circulación ciclónica de la tormenta, las
pequeñas bolas ascienden y descienden
varias veces, formándose distintas capas
de hielo superpuestas.
La velocidad de la caída varía de forma
proporcional no sólo al peso de la
piedra de granizo, sino a las
condiciones atmosféricas. Se calcula
que una gran piedra de unos 8 cm de
diámetro cae a una velocidad
aproximada a los 170 km/h.
CESVIMAP 70
10
Por
Francisco Livianos González
Reparaciones sin necesidad de repintar
EL EMPLEO DE LAS
TÉCNICAS DE EMPUJE Y DE TRACCIÓN
SUPONE UNA SOLUCIÓN DE GARANTÍA A LOS DAÑOS
OCASIONADOS POR UNA TORMENTA DE GRANIZO. LA EJECUCIÓN DE ESTAS OPERACIONES REQUIERE NO SÓLO EL
APRENDIZAJE DE HABILIDADES CON EL
MANEJO DE NUEVAS HERRAMIENTAS
; TAMBIÉN HAY QUE FAMILIARIZARSE
CON EL COMPORTAMIENTO DE LOS MATERIALES ANTE
MÉTODOS DE TRABAJO DIFERENTES
. LA PRINCIPAL
VENTAJA DE ESTAS TÉCNICAS ES QUE RECUPERAN LA ZONA AFECTADA SIN NECESIDAD DE DAÑAR NI ELIMINAR
LAS CAPAS DE PINTURA ORIGINALES
Soluciones al granizo
C A R R O C E R Í A
Por
Francisco Javier García Rufes