Los fenómenos meteorológicos como la
lluvia, la niebla, el hielo o la nieve tienen dos
efectos negativos: una reducción muy
importante de la visibilidad y, sobre todo, de
la adherencia. Esos condicionantes obligan a
reducir la velocidad y aumentar la distancia
de seguridad.
Lluvia
Es el fenómeno atmosférico más frecuente
en España y acapara el 75 % de los
accidentes que tienen lugar con mal
tiempo. Además de reducir la visibilidad,
su efecto más temido es el de
“
acuaplaning
”, causado por la
acumulación de agua en la calzada y la
velocidad, lo que puede llevar a perder el
control del vehículo.
En estas circunstancias, los canales del
dibujo del neumático no son capaces de
desalojar el agua, formándose una
película a presión entre el neumático y el
suelo que hace que el coche patine sin
control. En estos casos no se ha de tocar
el freno, sino levantar suavemente el pie
del acelerador, sujetar el volante y
esperar que las ruedas vuelvan a pisar el
asfalto.
Circulando con lluvia puede que al pasar
por un charco profundo las pastillas de los
frenos se humedezcan y pierdan
efectividad. En este caso, para
eliminar la
humedad
acumulada en las pastillas del
freno deberemos dar varios toques al
freno, suaves. No olvide que si se ve
obligado a frenar y su vehículo no tiene
frenos ABS, no ha de bloquear las ruedas,
porque, además de alargar la frenada,
perderá la dirección y el coche no
responderá al giro del volante.
S E G U R I D A D V I A L
CESVIMAP 70
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APROXIMADAMENTE, EL 15% DE LOS SINIESTROS TIENE LUGAR CON MAL TIEMPO, AUNQUE SE COBRA UNA DE
CADA CINCO VÍCTIMAS. CONDUCIR EN
CIRCUNSTANCIAS METEOROLÓGICAS ADVERSAS
ENTRAÑA UNAS
DIFICULTADES ESPECIALES
CUYOS PELIGROS, ASÍ COMO LA FORMA DE SALIR DE ELLOS, CONVIENE CONOCER
Por
Juan Carlos Iribarren Vera
Se acerca el invierno