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Esta última recomendación no tiene efecto
para los vehículos que incorporan frenos
ABS, ya que el propio sistema impide el
bloqueo de la rueda.
Hielo
Pisar una placa de hielo puede suponer la
pérdida total de adherencia
. Al contrario
que la nieve, el hielo no avisa de su
presencia y podemos encontrarlo en
cualquier umbría, a la entrada y salida de
los túneles, debajo de los puentes y en las
zonas húmedas, en general, con restos de
nieve.
En tramos de carretera con hielo en
amplias zonas conviene poner las cadenas
al coche.
Con frenos ABS, el sistema ideal para
frenar en este tipo de suelos con índice tan
bajo de adherencia, estos problemas se
reducen. Pero frenar con un sistema
convencional en una curva con hielo hará
que se bloqueen las ruedas y el coche siga
una trayectoria recta.
Nieve
Para circular sobre carreteras nevadas, es
muy recomendable utilizar un juego de
cadenas. Cuando se lleva cierto tiempo
circulando sobre la nieve, ésta se va
pegando a los bajos del coche, se aloja en
los pases de rueda, aletas y en el
limpiaparabrisas, por lo que cada cierto
tiempo antes de que llegue a dificultar la
direccionalidad del vehículo, debe limpiarse.
Cuando se circule sobre nieve se debe
hacer con suavidad, utilizando una
relación de marchas lo más larga posible
y con el acelerador a punta de gas para
que el motor vaya menos revolucionado y
el par transmitido a las ruedas sea bajo.
Se deben utilizar las roderas que han
dejado otros vehículos y, si está nevando
en ese momento, encender el alumbrado
de cruce. Si se ha de descender un puerto,
hacerlo a velocidad muy reducida y utilizar
el freno lo menos posible, siendo
preferible usar el motor en una velocidad
corta para que vaya reteniendo al coche.
Conviene estar preparado por si una fuerte
tormenta de nieve nos llegase a dejar
bloqueados, por lo que es importante
llevar teléfono móvil, el depósito de
combustible lleno, la batería en buen
estado de conservación y elementos como
una pala, linterna y ropa de abrigo y agua.
Si no se pudiese salir por los propios
medios, se debe permanecer dentro del
vehículo y cada cierto tiempo encender el
motor para suministrar calor al habitáculo
de pasajeros. Se debe economizar
combustible y encender la radio por si, a
través de ella, pudiera llegar alguna
información.
Si es de noche, las luces de emergencia
señalizarán nuestra posición.
También se ha de pedir ayuda a través del
móvil y permanecer en el interior del
vehículo hasta que llegue la ayuda.
Niebla
La niebla es un factor meteorológico que
ha provocado numerosos choques en
cadena, a veces de más de 100 vehículos,
con saldos trágicos.
Su condensación sobre el asfalto lo hace
muy resbaladizo, pero su mayor peligro es
la
reducción de la visibilidad
. Posibles
obstáculos, e incluso luces pueden pasar
inadvertidos hasta que nos encontremos a
muy pocos metros de ellos.
Ante esta situación -sobre todo de
noche- hay que disminuir la velocidad
hasta los límites en los que podamos
detener el coche dentro de la distancia
de visibilidad del conductor. Por
supuesto se deberá encender el
alumbrado de cruce (el de carretera nos
autodeslumbraría) y el antiniebla
trasero. El uso de luces específicas para
la niebla es muy conveniente, ya que
proporcionan un haz en un plano más
bajo, ancho y profundo.
S E G U R I D A D V I A L
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Aspecto de una carretera tras una gran nevada