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Aprovechar al máximo herramientas y
equipos y hacer reparaciones de calidad,
siempre con la máxima seguridad, son
suficientes razones para considerar
el mantenimiento como una tarea
fundamental para el buen funcionamiento
del taller. Esto justifica el esfuerzo –es
decir, tiempo y dinero–, que hemos
de aplicar a este fin. Sin embargo, no
siempre tiene el mantenimiento la
debida importancia en los talleres de
automóviles.
¿Cuánto cuesta, realmente, el “no
mantenimiento”?
Para calcularlo, hemos de tener en
cuenta las pérdidas de negocio o de
oportunidad, el coste que supone adquirir
nuevos equipos o reparar averías y
posibles sanciones administrativas por
incumplimiento de la normativa del taller.
Para mantener “en plena forma” al taller
tenemos que manejar gran volumen
de información, y acometer diversas
operaciones, consecuencia del número y
variedad de equipamiento e instalaciones a
los que prestar atención.
¿Por dónde empezamos?
Resulta esencial organizarse el trabajo
para que el mantenimiento sea una tarea
más donde buscar la eficiencia.
En primer lugar, abordamos el
mantenimiento de las instalaciones y equipos
que afectan, de alguna forma, a la seguridad
industrial, laboral o ambiental. Estos
aspectos están regulados dentro de una
amplia normativa de aplicación a la actividad
industrial que se desarrolla en los talleres;
en ella se establecen qué elementos deben
ser mantenidos, y la forma de realizarlo.
UNA CORRECTA GESTIÓN DEL MANTENIMIENTO EN EL TALLER DE REPARACIÓN DE AUTOMÓVILES PASA POR
EXTRAER LAS
MÁXIMAS PRESTACIONES
DE TODO EL EQUIPAMIENTO –EVITANDO PARADAS O RALENTIZACIONES
IMPREVISTAS DEL PROCESO PRODUCTIVO–,
ASEGURAR LA CALIDAD DE LAS INTERVENCIONES
Y CONSERVAR LAS
CONDICIONES DE SEGURIDAD
DE LAS INSTALACIONES
El taller en forma
Mantenimiento
en talleres de
automóviles
CESVIMAP 94
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I N G E N I E R Í A




