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si la gravedad del daño permite su reconstrucción
mediante el desabollado y si se puede llegar a obtener
un resultado satisfactorio. En algunas ocasiones, habrá
un plegado del material tan acusado, y/o la pieza en
la zona dañada posee unas líneas muy difíciles de
reconstruir, y/o no existe accesibilidad para actuar con
las herramientas disponibles en el taller, de forma que
la opción más aconsejable será sustituir la pieza.
Si el taller dispone de técnicos experimentados
en estas labores, muchas reparaciones se realizan con
excelentes resultados y en tiempos rentables que
permiten optar por la reparación frente a la sustitución,
con el consiguiente ahorro de recambios y venta de
mano de obra del taller sin coste de materiales.
Por otra parte, los trabajos de desabollado requie-
ren un juego de herramientas mínimo para adaptarse
a las diferentes situaciones que se pueda encontrar
el técnico. La habilidad o experiencia del operario
es insuficiente sino dispone de las herramientas
adecuadas a cada trabajo.
Martillos y Sufrideras
En aquellas zonas del vehículo en las que el
acceso sea fácil desde ambos lados de la pieza, los
útiles principales que se emplean para el desabollado
y eliminación de las irregularidades de la superficie
son los tases (sufrideras), martillos, palancas, limas
de carrocería y lima de picar.
Es importante recalcar la importancia de efectuar
una adecuada elección de los martillos y los tases de
acuerdo a la curvatura de la chapa que debe
trabajarse. Una elección inadecuada puede complicar
la reparación y crear irregularidades y nuevos desper-
fectos en la superficie.
El proceso normal de trabajo para el desabollado
de una pieza mediante estas herramientas conlleva
tres etapas:
1.
Restablecimiento “basto” de la superficie hasta
devolver la forma aproximada y la curvatura
original de la chapa. Durante esta etapa ha de
tenerse en cuenta que los bordes de una defor-
mación suelen formar elevaciones ligeramente
rígidas que deben trabajarse en dirección
opuesta al resto de la deformación. El alisado
de una superficie no plana se realizará siempre
desde la zona en perfecto estado hacia dentro
del defecto.
2.
Comprobación del estado de la superficie
mediante una operación de limado. Consiste
en hacer el llamado “lijado en cruz”, para el
cual se realizan unas pasadas de lima de carro-
cero. En primer lugar, verticalmente sobre la
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Carrocería y pintura
Reconformado de superficies en las carrocerías
Nº 39 - Enero / Marzo 2009
En cualquier reparación se debe analizar si el
resultado final mantendrá la estética original del
vehículo y la seguridad del mismo.
Los trabajos de desabollado requieren un juego
de herramientas mínimo para adaptarse a las diferen-
tes situaciones que se pueda encontrar el técnico.
Sin herramienta es difícil que el reparador obtenga
unos resultados óptimos.
Cuando se tiene fácil acceso por ambos lados de la
deformación, la técnica de reparación más rápida es
el martillo y tas.
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