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Enfoques para una transferencia modificada
La participación en la financiación de una formación profesional puede convertirse, desde la
perspectiva de la economía o de las empresas, en un obstáculo para la incorporación a la formación
profesional dual si ésta se percibe como una carga y, además, como una desventaja competitiva
respecto de las empresas que no participan en la formación. Hay que tener en cuenta que dicha
visión adquiere importancia por lo general a nivel de un sector económico, ya que las imposiciones
específicas de costes podrían repercutir sobre la competitividad de las empresas.
La fuerza de convicción de los argumentos que justifican el beneficio de una formación profesional
dual parece limitada, sobre todo para las empresas sin experiencia propia o carentes de una
cultura consistente de formación. Aun cuando en tiempos de escasez de técnicos, debido a
razones demográficas, pudiera verse favorecida de nuevo la formación propia de técnicos, tal
decisión exige un compromiso concreto con la formación y la estructuración, derivada del mismo,
de las oportunas infraestructuras personales y materiales, más que algunos planteamientos de
viabilidad. En el aspecto financiero pueden aplicarse, llegado el caso, las siguientes estrategias de
sustitución para la financiación (integral) de la formación empresarial:
• Inversión de los porcentajes entre fases escolares (con financiación estatal) y las fases de
formación empresarial (con financiación privada).
• Contribución solidaria referida al sector, conforme a la práctica existente por ejemplo en el
sector de la construcción en Alemania, en que se lleva una caja de compensación sobre la
base del convenio colectivo. Todas las empresas constructoras aportan un porcentaje de la
masa salarial de la empresa, para abonar de ahí a las empresas formadoras las tasas y los
costes derivados de la formación extraempresarial o partes de la retribución de la formación.
Existe un planteamiento similar en la formación profesional suiza en forma de fondos para la
formación profesional, que son creadas por «organizaciones del mundo laboral» y pueden ser
declarados de carácter obligatorio por el Estado para todas las empresas del sector (artículo 60
de la Ley suiza sobre formación profesional).
• Contribución solidaria real a nivel de las cámaras, en que se financian partes de las medidas
de formación extraempresarial con cargo a aportaciones que se recaudan por todas las
empresas del ámbito de la cámara. No obstante, este enfoque exige una estructura de cámaras
o estructuras institucionales o asociativas equivalentes.
• En mayor medida se plantearon reiteradamente en Alemania demandas en favor de una
«financiación por contribución», pero hasta ahora no se implantaron o impusieron políticamente.
En países como Dinamarca existen tales modalidades. Allí existe un sistema de contribución
en el cual cada empresa aporta a un fondo en relación al número de empleados. Los medios
son administrados y distribuidos por una fundación. Con cargo a los fondos se cubren, de
una parte, los costes de asistencia a la escuela de formación profesional y de la formación
extraempresarial de los aprendices, de otra se abonan subvenciones a empresas que facilitan
puestos de formación (cf. Grollmann et al. 2004: 643). El 90% de los salarios de los aprendices
se abonan con cargo a los fondos, lo que supone un gran alivio para las empresas de formación
(cf. Graf, Wettstein 2005).
Participación en la
financiación y
competitividad
Estrategias de sustitución
Reestructuración
Contribución solidaria
referida al sector
Contribución solidaria a
nivel de cámara
Financiación por
contribución
Elementos constituyentes de un sistema dual de formación profesional
1...,36,37,38,39,40,41,42,43,44,45 47,48,49,50,51,52,53,54,55,56,...82