ADiMAD
ASOCIACIÓN DE DIRECTORES DE INSTITUTO DE EDUCACIÓN SECUNDARIA DE LA COMUNIDAD DE MADRID
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bajando las cifras de alumnos matriculados y por el contrario aumenta el número de
alumnos que opta por los dos sistemas basados íntegramente en la escuela
La financiación del sistema
El Estado, a través de las regiones –que tienen plenas competencias en el terreno
educativo- financia parte del sistema mediante descuentos y rebajas fiscales a las
empresas adheridas al sistema de FP dual, en función del número de aprendices
formados. Así mismo son las administraciones públicas quienes financian íntegramente
la parte escolar del sistema a través de los centros de FP: a) los gastos de
funcionamiento; b) los gastos de personal bien sean los profesores que tienen una
vinculación funcionarial o bien el resto del personal no docente; y c) inversiones
consistentes en la construcción de los inmuebles y la provisión de las instalaciones y
equipos. Es importante señalar, otra vez, que parte del aprendizaje práctico se lleva a
cabo en la escuela, evitando que el alumno se “especialice solo en aquellos procesos y
herramientas de su empresa” uno de los grandes riesgos o inconvenientes del sistema.
Las empresas y las organizaciones empresariales, asumen el pago del salario de los
aprendices, que aunque son bajos, son poco productivos en los primeros estadios de
formación. Asimismo las empresas deben financiar directamente el pago de los
formadores y tutores internos de las empresas y las instalaciones específicas –en su
caso- para la formación. Es importante señalar que, en el caso de las grandes
corporaciones industriales, tienen instalaciones específicas dentro de las empresas
dedicadas exclusivamente a la formación, en el caso de las PYMES son las Cámaras de
Comercio las que disponen territorialmente de instalaciones específicas para completar
la formación en empresa de los alumnos.
Debilidades del sistema
Los alumnos están condicionados en la búsqueda de formación profesional a la
selección como aprendiz por parte de una empresa. No hay un modelo
transparente de selección, pues los criterios de selección dependen de las
necesidades y políticas de la empresa.
El número de alumnos rechazados por las empresas ha ido aumentando
especialmente en el caso de alumnos pertenecientes a sectores desfavorecidos por
inmigrantes e hijos de inmigrantes o hijos de familias desestructuradas.
Hay una desregulación total de la oferta formativa de FP pues las plazas
escolares dependen de la disponibilidad de las empresas.
La organización de la parte escolar está sujeta a los flujos del mercado laboral, lo
que impide una planificación a medio plazo.
Los títulos son regulados desde ámbitos externos al sistema educativo, la
validación procede en parte de las empresas y de las cámaras de comercio.
En la década de 1999 a 2009 la bajada en la contratación de alumnos por parte de
las empresas fue de 65000 alumnos, un 10% en diez años, lo que prueba que el
sistema DUAL depende y mucho, de la situación económica.
Los alumnos que ingresan en el sistema lo son casi en exclusiva de las vías más
bajas del sistema educativo, por lo que en las profesiones más exigentes sus