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OCTUBRE-DICIEMBRE 2009
la revista Comforp
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construido en aluminio y fibra de carbono o, por otro fabricado comple-
tamente a base de este último material. ¿El resultado? Un peso final de
1.626 kilos, frente a los 1.825 kg de partida, y que convierte al Stirling
Moss en un modelo muy ligero... si se tiene en cuenta que automóviles
como el Bugatti Veyron Grand Sport o el Lamborghini Murciélago
Roadster marcan en la báscula 1.980 y 1.800 kg, respectivamente.
Dentro –por decir algo– del coche, la exclusividad se palpa en detalles
como los asientos de fibra de carbono forrados en una piel especial que,
aparte de rememorar la tapicería del antiguo 300 SLR –con cuadros de
estilo escocés– está tratada para soportar las inclemencias del tiempo de
una manera más eficaz que un cuero estándar –aunque en el diminuto
maletero se encuentran dos capotas que permiten poner al exiguo in-
terior a cubierto de las inclemencias–. También destaca el aluminio ‘de
verdad’ salpicado por todo el habitáculo y una placa del mismo material,
con la firma de Sir Stirling Moss grabada –situada justo al lado de la caja
de cambio–. Sólo se fabricarán 75 unidades a partir de junio de 2009
–cuando se prevé que finalice la producción del SLR Roadster– y su
coste aproximado será de un millón de euros. Aunque resulta complica-
do justificar semejante tarifa, lo cierto es que ayuda saber que Mercedes
ha elegido el mejor motor del que dispone; se trata del propulsor del ex-
tinto SLR 722 Edition –esa denominación tiene su explicación en que el
mencionado 300 SLR de 1955 ganó la Mile Miglia con el dorsal 722–,
es decir, un 5.4 V8 con compresor y 650 CV. Gracias a la citada reduc-
ción de peso, las prestaciones respecto a aquél mejoran ostensiblemente
y esta
barchetta
pasa de 0 a 100 km/h en tan sólo 3,5 seg. y alcanza una
velocidad punta de 350 km/h –lo que le convierte, hasta la llegada al
mercado del Bugatti Veyron Grand Sport, en el descapotable más rápido
del mundo–. A esa velocidad, Mercedes asegura que el Stirling Moss será
muy controlable, gracias a un cuidado tratamiento de la aerodinámica
–los bajos del coche están carenados y dispone de un alerón trasero des-
plegable– que tiene como objetivo mantener el coche 'pegado' al suelo.
Y es que es imposible hablar del 300 SLR sin recordar el fatal accidente
acontecido durante las 24 Horas de Le Mans de 1955, cuando el 300
SLR pilotado por Pierre Levegh despegó tras impactar con otro coche y
voló varios cientos de metros, yendo a caer sobre los espectadores y cau-
sando 82 fallecidos, además de la muerte del propio Pierre.
Por lo demás, y como todo SLR, el Stirling Moss conserva la
desfasada caja automática con convertidor de par y tan sólo cinco
velocidades del modelo de partida –el SLR Roadster–, así como otros
elementos que le restan
glamour
al conjunto, como el volante de un
Clase C o algunos mandos procedentes del Mercedes SL.
Cuando finalice la producción del SLR Stirling Moss, McLaren y
Mercedes romperán su relación comercial y la marca británica comenzará
a fabricar el P11, con Ron Dennis al frente del proyecto. Esperemos que
vuelvan a colaborar en un futuro, y que nos deleiten con productos que,
aunque se venden a precios desorbitados, siempre nos alegran la vista.
ARTÍCULO CEDIDO POR LA REVISTA
fórmula CAR & TECNO, publicado en el
número 41, marzo 2009